
(Es su destino)
Son inevitables esos momentos en los que piensas ¿Porqué estoy aquí? ¿Realmente cambia algo que yo esté o no esté? Y en ese caso ¿Es para bien o para mal?, son momentos en los que tu mirada se pierde a detalles sin importancia, momentos de intimidad entre la multitud contigo y tu yo interior, imperceptibles, pero capaces de golpearte con fuera incalculable por dentro.
(No es algo que ella pueda controlar...)
A su fugacidad va atada su capacidad de abatirte, de derrumbar tus sólidos muros que construiste para aislarte de lo que te podía hacer daño, y que caen sobre tí enterrando tu sonrisa. Y puedes disimular... claro que puedes, es algo que hacemos por instinto, pero nuestra mirada queda completamente vacía, y las palabras nos salen arrastradas sin poder evitarlo.
(Otra polilla murió por buscar el calor en el sitio equivocado...)
Entonces intentamos desesperadamente estar junto a alguien, aun sabiendo que no le importa... aun sabiendo que lo que realmente necesitamos es estar solos... nos aferramos a alguien que solo escucha... alguien en quien depositamos la esperanza de que nos comprendan... y el calor de otra persona que tanto necesitamos y algunos... jamás llegamos a encontrar...
(Y este tambien será mi último vuelo...)
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