
Cada noche se dibuja en mi interior una espiral de lágrimas de acero que cortan mi piel de forma incesante, dibujando tu ausencia en cada centímetro de mi cuerpo. El horizonte cada vez parece más lejano cada vez que tu nombre resuena en mi mente, y los gritos de mi voz auxiliando tu presencia se amortiguan en el dolor que interioriza cada vez más en mí.
Y pensar que si fueses una bala hace tiempo no contaría entre los vivos pues siempre estás en mi cabeza, que cada amanecer sin tu aliento no es el inicio de un nuevo día pues falta la luz que lo bañe... que los días pasan sobre mí sin dejar huella alguna pues en realidad en mi sendero sigo caminando solo siguiendo tu aroma...
No quiero que te marches, quiero que amoritües el paso sobre mi cabeza, que seas más sutil en cada pensamiento en que estés presente, a la espera de el momento en el que puedas posarte sobre mi regazo...
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